Quote
"Historia no es el pasado, sino lo que empezó antes pero sigue vivo hoy. Nos interesa el presente y el futuro, por eso buscamos respuestas en el ayer."

— Enrique Manson, La Otra Historia.

Text

Televisión

La televisión es hoy el marco perceptivo a través del cual estructuramos nuestro juicio, desarrollamos y desplegamos las categorías analíticas con las que nos enfrentamos al mundo, e interiorizamos lo real. El sistema de valores que es funcional a los intereses imperiales. ¿Acaso cuando fuimos dominio económico, político y social de Gran Bretaña, cuando todavía se trataba de colonialismo cultural y no de colonialismo psicológico, no aprendimos que siempre lo ajeno es mejor que lo propio, que civilización es sinónimo de Europa, que bárbaras son las mayorías populares, los intereses provinciales, las tradiciones criollas? … ¿Acaso no pagamos fortunas para asistir al show de un cantante norteamericano y en cambio obligamos a Atahualpa y Piazzola a ganarse el sustento bajo otros soles? La pantalla define los límites sobre lo que puede ser pensado a partir de lo que puede ser visto y oído de forma que lo que no se ve, no existió ni existirá hasta que sea instituido como realidad por la pantalla. Por ellos es lisa y llanamente revolucionario que se funden nuevos canales, se distribuya televisión digital, porque en los otros medios tradicionales, los que a lo largo de los años se han ocupado de perturbar nuestra psicología, nada había ni hay de nacional, popular y federalista.

Pacho O’Donnell, La Otra Historia.

Link

Gran análisis, el kirchnerismo sería como una evolución del peronismo, ha levantado y defendido las banderas del peronismo y eso le ha redituado en el acompañamiento de las clases bajas y obreras, pero también ha tenido un discurso para las clases medias y alta, como la institucionalidad, derechos humanos, etc., esto le ha permitido conformar poder…

Text

Testimonio de Olga Vivlioglia de Torres en “Siempre Evita”, edición especial de Clarín, viernes 26 de julio de 2002

Ella pensaba hacer un hogar escuela en Santiago del Estero y nos mandaron, a otra maestra más y a mí, a que trajéramos a la Capital a doscientos chicos de Santiago, hasta que estuviera listo el hogar escuela en la provincia. ¡Si usted supiera la miseria que yo he visto en el Barrio Cárcel! Una cola de chicos con un tarrito que esperaban las sobras de la comida de la cárcel. Vivían en unos ranchitos que no se podía concebir que viviera gente allí. Los trajimos. Les compramos zapatillas porque estaban descalzos; todos tenían conjuntivitis. Me acuerdo que el Doctor Bagnati los curaba como podía… Los tuvimos que traer con la ropita que tenían. En Constitución nos esperaba Evita. Fue la primera vez que la vi. Tuvieron que traerle una silla para que se sentara porque casi se desmaya. Lloraba Evita. “¿Cómo puede ser que haya tanta miseria?”, dijo. Y enseguida los mandó a uno de los hogares de menores para que los bañaran, los pusieran en condiciones y los llevaran después a Harrod’s para vestirlos con lo que los chicos quisieran. Así era Evita: de una sensibilidad exquisita, de mucho carácter, muy temperamental. Y de una belleza extraordinaria. Allí la tiene, en esa foto. Era coqueta, pero para estar linda delante de los pobres.

Link

Buena reflexión sobre lo que falta en cuanto a transporte y energía… más estado.

Text

La sustitución - por Pablo J. Mira *

Finalmente, parece que se ha encarado el camino hacia la sustitución de importaciones. El carreteo tomó velocidad ante la potencial reaparición de la restricción externa, aunque esta política todavía se ubica en el terreno de la prevención y no de una respuesta de urgencia. De todos modos, históricamente estos procesos rara vez se encaran mediante una política organizada, mesurada y eficiente, porque esos programas de trabajo infinitamente discutidos y rediscutidos finalmente nunca terminan por llevarse a la práctica.

Más allá de lo que haya disparado la decisión, lo más importante de la sustitución de importaciones son sus efectos sobre el complejo industrial local. El cambio en el aparato productivo es un objetivo que parece ampliamente compartido. Por supuesto, no faltan los que marcan continuamente nuestros problemas estructurales, pero que a la hora de atacarlos se oponen porque la sustitución es “ineficiente”; pero en términos generales da la sensación de que hoy el termómetro político es el adecuado para apuntar al desafío.

Tengamos en mente algunos potenciales obstáculos de una transición que es difícil predecir cuánto durará.

Primero, hay insumos y bienes de capital y sus piezas que no serán reemplazables en el corto plazo, y que puede convenir seguir importando a riesgo de que el costo productivo sea mucho mayor. Producir energía localmente, por ejemplo, requiere importar para construir nuevas centrales. Tampoco es fácil coordinar con precisión la sustitución de bienes finales, sus insumos intermedios y los bienes de capital necesarios para producirlos, ya que cada productor intermedio puede querer asegurarse antes que tendrá una demanda concreta.

Segundo, no es fácil transformar importadores en productores. Al importar, el problema productivo queda resuelto por otro país, y sólo es necesario administrar razonablemente la comercialización. En los ‘90 miles de productores pasaron a importar, y descubrieron las ventajas de ahorrarse conflictos laborales. Convencerlos requerirá un tiempo.

Tercero, es esperable que transitoriamente la calidad de algunos bienes de consumo no sea la misma que la de los importados, con estándares líderes en el mundo. El efecto es de una sola vez, y tiende a concentrarse en las capas de mayores ingresos. Una de las críticas a la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), que nació en los ’30, era que habría sesgado los esfuerzos sobre el mercado interno, creando estándares de producción más bajos y, en el mediano plazo, un límite a nuestra capacidad exportadora. Pero lo cierto es que la ISI tuvo progresos en materia de exportaciones industriales, que hoy se reflejan en una participación (medida en términos reales) de 44 por ciento en el total de nuestras ventas externas. Esto se logró gracias a un efectivo proceso de aprendizaje durante la fase de protección a la industria local. La ISI empezó con desventaja porque requería un cambio profundo en la estructura productiva.

Pero si en esa época había que empezar de cero, la situación actual es bien diferente.

Primero, si bien Argentina no es considerado un país industrial, su producto industrial per cápita para el promedio de los últimos años es de los más altos entre los países de similar grado de desarrollo, y en América latina sólo lo supera México. Argentina aventaja en este rubro al publicitado Brasil industrial en un 20 por ciento. Además, producimos y exportamos automóviles (a Brasil, pero también a Europa), virtud que en América latina comparten sólo Brasil y México. Estos registros no pretenden demostrar que Argentina es una potencia industrial, sólo que no es cierto que estamos irremediablemente destinados a ser un país agrícolo-ganadero.

Segundo, varios economistas industriales han destacado nuestra capacidad para producir bienes con un razonable contenido tecnológico. Somos, en términos relativos, una potencia nuclear y se está encarando uno de los proyectos de radarización más avanzados del mundo. Los ejemplos del Invap o nuestros logros informáticos no hay que interpretarlos como potencialidades sectoriales específicas, sino como un indicador de nuestras facultades educativas y tecnológicas en general.

Tercero, la producción de algunos bienes requiere de una infraestructura adecuada. Si bien queda mucho por hacer, sobre todo en materia energética, la inversión pública se ha reactivado definitivamente y está claro que el Estado está para acompañar el proceso de sustitución mejorando la disponibilidad de bienes públicos.

Cuarto, el mundo ya no es el mismo. La revolución de las comunicaciones y la información han significado que ya no hay secretos en materia de desarrollo de técnicas avanzadas en ámbitos variados que permitan alcanzar rápidamente el estado del arte en la organización de la producción y en los estándares de calidad. Aun cuando existan algunas trabas durante la transición, el punto de partida es mucho más favorable que en otras experiencias. Así, cobra especial peso haber decidido acometer con resolución la difícil tarea de resolver algunos de nuestros problemas estructurales que, según parece, no son tan difíciles de componer.

* Docente UBA.

Link
Link

Buena nota de Osvaldo Bayer sobre la búsqueda de mujeres para el ejército en Alemania y los niños bajo el nivel de pobreza en Europa.

Quote
"Las causas de nuestros males reincidentes hay que buscarlas en la brutal concentración de riqueza y poder de una clase dirigente que entendía y entiende al país como una propiedad privada de la que puede disponer a su antojo sin detenerse a pensar en la suerte del resto de sus compatriotas, por los que siempre sintió un profundo desprecio.
Fue el poder económico más concentrado el que endeudó al país y lo llevó a su primera quiebra allá por 1890. Lamentablemente no sería la última."

— Felipe Pigna - Los Mitos 2

Text

Sarmiento hablando sobre las “conquistas del desierto”

En 1844, un año antes de publicar Facundo, Sarmiento escribía desde Chile en el diario El Progreso sobre los habitantes originarios:

“Chile ha de absorber, destruir, esclavizar, ni más ni menos que lo habrían hecho los españoles. [Éstos] hacían lo que simplemente todos los pueblos civilizados hacen con los salvajes: absorve, destruye, extermina. Puede ser muy injusto exterminar salvajes, pero gracias a esta injusticia, la América está habitada hoy por la raza caucásica, la más perfecta, la más inteligente, la más bella y la más progresiva de las que pueblan la tierra. Las razas fuertes exterminan a las débiles, los pueblos civilizados suplantan en la posesión de la tierra a los salvajes.”